Ayn Rand y Nathaniel Branden nos presentan una exposición integral de la filosofía y la ética objetivista, en la que ponen en evidencia la irracionalidad de exigir al individuo que se sacrifique por otros, o de que éste exija a los demás sacrificios en su beneficio.
La obra está compuesta por varios ensayos de los autores, que abordan diferentes temas desde el punto de vista de su filosofía, y a partir de una posición de defensa del individualismo y el egoísmo.
El egoísmo, para los autores, lejos de poseer esa connotación negativa que se le suele dar, no sería otra cosa que el preocuparse y trabajar por alcanzar las metas y los intereses propios. Cosa que es absolutamente lícita, mientras que para ello no se tenga en mente sacrificar a los demás, explotarlos o robarles.
Los autores también critican el culto a la moral gris, por el que se obligaría a las personas a no emitir juicios de valor respecto de nada, bajo el criterio de que nada es absolutamente bueno (blanco) ni absolutamente malo (negro), y que sería políticamente incorrecto tratar de juzgar ideas, acciones o hechos. Los autores refutan esta posición desde el punto de vista de afirmar que algo es, a la vez, blanco y negro (bueno y malo), sería una contradicción lógica, por lo que todo lo que aparentemente es gris, no es más que una combinación de partes o elementos negros y blancos que, de todos modos, merecen ser catalogados, clasificados y juzgados.
El libro establece una inmisericorde crítica contra el colectivismo, y resalta el hecho de que los derechos de las personas no pueden someterse a votación de la mayoría, y que, al ser el individuo la menor minoría de la tierra, los defensores de las minorías debieran defender al individuo, por encima de cualquier colectividad.
Autores del libro: Ayn Rand, Nathaniel Branden