Una cosa cierta es que EEUU intervino de manera protagónica en nuestras políticas antidrogas. Cosa bastante natural, puesto que es precisamente ése, uno de los países que ha hecho las mayores inversiones para combatir las drogas en Bolivia y reemplazar los cultivos de coca por otro tipo de productos. En una etapa inicia, el mayor interés de la primera potencia del mundo, era evitar la proliferación del comunismo en la región. Posteriormente, cuando se sintieron libres de la “amenaza roja” (especialmente después de la caída del muro), cambiarían de enfoque y le darían prioridad al tema de la lucha antidroga.
El libro nos muestra la poca participación de los bolivianos en el diseño de las políticas y planes antidroga, los pobres resultados de su aplicación, y las implicaciones políticas de la ejecución de dichas estrategias.
Este es un libro fundamental, no solo para quien quiera enterarse de lo que sucedió en el ámbito de la historia, sino para los políticos que pretendan diseñar, soberanamente, nuestras propias estrategias de lucha contra las drogas, sin cometer los errores de administraciones anteriores.
El análisis esta enmarcado en el período entre 1952 y 1994, y elaborado con documentación y entrevistas obtenidas de los protagonistas de los hechos en Bolivia y en Estados Unidos.